WASHINGTON, DC- “Agradezco la diligencia y profesionalismo de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos al llevar a cabo su investigación y emitir el informe que incluye sus hallazgos y recomendaciones en cuanto al desempeño de la Policía de Puerto Rico.
A nadie le debe agradar que se señale a nuestra Policía por un patrón de violación de derechos civiles en el uso de la fuerza y en el proceso de registros y allanamientos. Y es alarmante que el Departamento de Justicia federal ha identificado una serie de problemas sistémicos y estructurales en la Policía que minan su efectividad.
Pero lo más importante en este asunto es lo que debe suceder de hoy en adelante como resultado de los hallazgos y recomendaciones del Departamento de Justicia federal. Por el bien de Puerto Rico espero que ahora sí se dé una transformación real y permanente de nuestra Policía, así como de los demás componentes de nuestro sistema de justicia criminal.
Como bien señala el informe federal, las fallas sistémicas y estructurales en la Policía de Puerto Rico datan de muchos años atrás y trascienden administraciones de gobierno. Ahora es el momento de que todas las partes interesadas aúnen esfuerzos para que los buenos hombres y mujeres que protegen nuestra seguridad tengan el adiestramiento, supervisión y herramientas necesarias para cumplir su misión dentro de los parámetros establecidos en nuestra Constitución y la de Constitución de Estados Unidos. Y estoy seguro de que el Gobernador Fortuño continuará ejerciendo su liderato para que esto ocurra.
La primera prioridad en Puerto Rico es y tiene que ser la lucha contra el crimen. Nuestro pueblo quiere y se merece paz y tranquilidad, y eso va a requerir que continuemos mejorando y reformando a nuestra Policía, pero en esta ocasión de forma permanente”.
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